
La traducción está muy bien lograda: usan modismos latinos neutros (nada de “vos”, “tú” forzado o jerga muy localizada), lo que hace que fluya natural para todo el público hispano. Las frases de impacto (“Está bien… ¿matar goblins?”) suenan con toda la fuerza emocional que necesitan.
Justo cuando el terror paraliza a Eun-tak, una figura aparece entre la niebla de la playa. Es Kim Shin. Él había sentido una perturbación en el flujo de la vida y la muerte, una anomalía que lo intrigó lo suficiente como para intervenir.

